miércoles, 18 de enero de 2012

Delirio poético III

Olas y espuma en la costa lejana
inmenso mar, sin tí, inmensa orilla
tierra desolada, el sol no brilla
porque no nos vimos esta mañana.


Olas y espuma, orilla perdida
en la arena olvidada por el mar
pido pues, trágame a mí por amar
su sonrisa y sus ojos sin medida.


Si la espuma, blanca como su piel,
acaricia la mía y me evado
en su tacto tras un beso salado 
pienso: ¿y por qué tuvo que ser él?


Si las olas son olas de agua fría
y clara como sus labios carnosos
cuando venían a encontrar ansiosos
a los míos, por ellos, lloraría.


Lágrimas de cristal y blanda plata
para moldearla al recuerdo de ella
por ser en mi corazón la estrella
única en mi cielo de luz y nata.


Del mar, olas y espuma;
del amor, solo nostalgia
por ya más no poder vernos.

martes, 17 de enero de 2012

Estaciones

Tras el viento seco del otoño
vuela mi mano por el recuerdo
de una fotografía un tanto vieja
por el tiempo amarillento y los años
aferrados a ella donde viven
y no viven, porque son el pasado.


Embadurnada con polvo y nostalgia
combergen en ella las estaciones
una tras otra y de vez en cuando
peregrina una mirada inquieta
para contemplarla y evadirse.




Es en el abismo de tus ojos
donde naces de nuevo entre sonrisas
algunas antiguas, otras no tanto,
pero te esfumas como el aire fugaz
para envolverte entre viejos amigos
y aunque no les hables, te escuchan
como callas porque viven
y no viven, porque son el pasado,
el tiempo, las estaciones.

lunes, 16 de enero de 2012

Delirio poético II

Como la roca, olas de vaivenes,
desnudo expongo mi costado erguido
frente a la tempestad del mar herido
como la roca dura aquí me tienes.


Deslizan en mí tus besos salados
sobre mi piel fría tu blanca espuma
sobre el horizonte la baldía bruma
niebla de los días ahora tan callados.


El aire contra el pecho, libertad
de mí mismo sin enturbiarme duda
alguna o tal vez en la noche muda,
silenciada por tu voz, la soledad.


¡Vuelve a mí, amor! que si no cesa
el oleaje del mar, mi corazón
no yacerá rendido al paredón
como la roca, no seré su presa.


Como la roca que vive y resiste
los crueles golpes del mar irascible
me verás a mí también impasible
y sin mediar nigún silencio triste.


No esperes nada de mí,
ni siquiera que te espere,
porque ya cayó la tarde.

Delirio poético

Amarte es un amor imposible
e incontenible dolor el perderte
pero vivo queriendo quererte
bajo la luz de la luna visible.


Luz de tus ojos, frondosa espesura
verde tras el camino durmiente
del tacto en tu piel, paseo por mi mente
soñando si sentiré su textura.


Vi el mar mientras ardía en tu mirada
presencié en esa verde espesura
el horizonte, y su sepultura
en las cenizas de lo que ya es nada.


Mis lágrimas son tu collar de perla
cara, de agua clara, uniendo el hilo
fino de mi pena al doble filo
del dolor clavado al no poder verla.


Las horas pasan por mi pecho
tan solas sin motivo de existencia
alguno pero transcurre su esencia;
mar de perlas por tu ausencia al acecho.


Con un corazón herido,
cicatriz de sangre viva,
espero el tiempo sentado.

viernes, 13 de enero de 2012

Y de ti me despido

Adiós silencios de otoño fugaces,
por las horas marchitas tras mi cuello
me despido con tan sólo aquello
que me dijiste. Palabras voraces.


Adiós a los recuerdos donde naces,
me debato ante la nostalgia bello,
emerges del corazón en destellos
de las estelas por el dolor que me haces.


Con tus mismas palabras me despido
una por una, puñal por puñal
que andubieron perdidos en mi herida.


Fuiste tanto y yo tan poco he sido
que el dolor que me habita es la señal
de todo lo que yo te amé. Quierida.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nada como el dolor de uno mismo


Ni siquiera el tiempo que cicatrizas
con más tiempo en sábanas, reclamados
por nadie los segundos olvidados
sobre mi piel. Dolor que deslizas.


Ni aquellos silencios que vocalizas
que mueren sin nacer, abandonados
por tus labios, relámpagos callados
que con el tiempo se hicieron cenizas.


Porque el tiempo aún eterno, perece
porque el dolor del corazón se queda
mojado en lágrimas de amor y seda.


Porque tu silencio con el mío se enreda
porque tu ausencia en mí tan sólo crece
y el amor calcinado se estremece.

lunes, 9 de enero de 2012

Ser libre,amor, en ti

Todo lo que quise ser era el vuelo
libre de tus ilusiones perdidas
pero yacieron en el frío suelo
como un pájaro con las alas heridas.


Mi corazón abatido, poyuelo
al barro seco y querido, idas
y retornos vaivenes sin consuelo
de recuerdos de experiencias vividas.


Del barro me levanto con la clara
certeza de que volveré a caer
tal vez humillado, con desaliento.


Si es la vida un misterio y me depara
tanto volaré libre por el placer
de serlo sin rendirme en cada intento